ME HICE UN ACOLCHADO CON TODOS LOS UNIFORMES DE LOS COLEGIOS...
LA FELICIDAD DE CADA DÌA HACE A LA FELICIDAD DE TODA MI VIDA
¡Te alabaré con
todas mis fuerzas!
Salmos 103 (Himno de David)
¡Con todas las fuerzas de mi ser alabaré a mi Dios!
¡Con todas las fuerzas de mi ser lo alabaré y
recordaré todas sus bondades!
Mi Dios me perdonó todo el mal que he hecho; me devolvió
la salud, me libró de la muerte, ¡me llenó de amor y ternura!
Mi Dios me da siempre lo mejor; me hace fuerte como
las águilas.
Mi Dios es un juez justo que reconoce los derechos de
la gente que sufre.
A Moisés y a los israelitas les dio a conocer sus planes
y lo que esperaba de ellos.
Mi Dios es muy tierno y bondadoso; no se enoja
fácilmente, y es muy grande su amor.
No nos reprende todo el tiempo ni nos guarda rencor
para siempre.
No nos castigó como merecían nuestros pecados y
maldades.
Su amor por quienes lo honran es tan grande e inmenso
como grande es el universo.
Apartó de nosotros los pecados que cometimos del mismo
modo que apartó los extremos de la tierra.
Con quienes lo honran, Dios es tan tierno como un
padre con sus hijos.
Bien sabe nuestro Dios cómo somos; bien sabe que somos
polvo.
Nuestra vida es como la hierba, que pronto se
marchita; somos como las flores del campo: crecemos y florecemos, pero tan
pronto sopla el viento, dejamos de existir y nadie vuelve a vernos.
En cambio, el amor de Dios siempre será el mismo; Dios
ama a quienes lo honran, y siempre les hace justicia a sus descendientes, a los
que cumplen fielmente su pacto y sus mandamientos.
Mi Dios es el rey del cielo; es el dueño de todo lo
que existe…


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