
“¡No has
sabido, no has oído que el Dios eterno es…! No desfallece, ni se fatiga con
cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da fuerzas al
cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
Los
muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que
esperan a Dios tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas;
correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”
Isaías 40: 28
al 30

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